Te adoro, te quiero y te amo.

Llovía. Efusividad brotó de sus bocas, detonando una fugaz, pero emotiva palabra. 

Me dijo que me adoraba, genuina con toques de esbeltez, apareció sonrisa, con rasgos bobalicones.

Me dijo que me quería, siendo mi cerebro volcánico y al mismo tiempo locuaz, respondió <ídem>.

Me dijo que amaba, y el corazón pasó por reflexiones extensivas, concluyendo, que él, también le amaba. 

Natalia Medina

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